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Nuestras economías matan a mucha gente en el nombre del desarrollo

20 Jun 2017 | Ecología

Los datos están ahí: las muertes de personas por la contaminación y la degradación del medio ambiente ascienden a más de doce millones de personas. Y es una cifra superior a la que provocan los conflictos armados.

Son cifras que aparecen en un informe que presentó la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y que recoge datos alarmantes:

  •  El 23% de las muertes que se registran cada año en el mundo se deben al deterioro del medio natural
  • Más del 25% de las muertes de niños menores de cinco años.
  • La contaminación ambiental, en el origen de muchas enfermedades respiratorias, mata a 7 millones de personas anualmente, 4,3 de ellas por las malas condiciones de vida en los ambientes domésticos de países en desarrollo.

Y es que nuestras economías matan cada año a muchas personas en nombre del desarrollo.

 ¿Y qué pasa en nuestro país?

Por otra parte, los datos recogidos por el último estudio de la Carga Global de Enfermedad (GBD), en el que ha colaborado ISGlobal, anuncian que la exposición a contaminantes ambientales provoca un mínimo de 21.000 muertes al año en España, de las cuales al menos 15.000 son atribuibles a la contaminación atmosférica, según datos publicados en La Vanguardia.

Así, la contaminación del aire por partículas supone el mayor riesgo para la salud a nivel global. En España, la fuente principal de este tipo de contaminación son los vehículos motorizados. A nivel global, se estima que a las partículas en suspensión provocan más de 4,2 millones de muertes anuales y dan lugar a más de 167 millones de años de vida sana perdidos o años de vida ajustados por discapacidad (AVAD).

En la ciudad de Barcelona se podrían evitar unas 3.000 muertes prematuras cada año con una planificación urbanística y del transporte más adecuada, según la investigación de ISGlobal.

Y es que la calidad del aire de la capital catalana deja mucho que desear. En Barcelona hay 16,6 microgramos de partículas en suspensión por metro cúbico nocivas para la salud, mientras que la recomendación internacional advierte que los niveles deberían ser menores de 10 microgramos de partículas en suspensión.

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